Tú súbete a los carritos chocones...

Una millennial de 30, que tontería sonó por mi cabeza; lo sé, millennial, casi treintona, dramática y blogger; pero conforme pasa el tiempo, seamos sinceros, nuestros padres tienen razón, se te va quitando la pena a casi todo. A los casi 30 comienzas a perder el miedo de cosas tan banales como llamar a la pizzería y ordenar 2 pizzas con extra de todo, no te da miedo hacer mal el pedido, o no pronunciar correctamente tu dirección, ahora te da miedo que te juzguen porque ya te conocen, pides lo mismo cada viernes por la noche y cuando lo entregan siempre te ven sola. ¿Y si gusto de comerme dos pizzas con cerveza mientras veo Betty La Fea un viernes por la noche? Que no te importe, porque a mi no me importa, bueno, eso creo.

Entonces, como les escribía, una millennial de casi 30, pues no estoy tan cerca como piensan, estoy a mediados de 27 años, pero por alguna razón mi mente no deja de pensar que ya estoy "más allá que pa aca'", pensamiento que estoy casi segura empezó mucho antes de mis 25. Es impresionante cómo la frase de "ya estoy vieja" inunda mi mente más de una vez al día, como si fuera un pan empaquetado y mi bolsa tuviera una fecha de caducidad próxima, estoy cerca, me siento cerca. Por favor, no permitan que mi analogía del pan llegue tan lejos. 

Estoy aquí, comenzando un blog, para contarles de mis recientes experiencias con la vida adulta, aunque en realidad uno es adulto desde los 18 años, es la realidad, solo que uno no lo acepta hasta llegando los 30. SOMOS ADULTOS, y como adultos, hay muchas cosas que tenemos que cambiar, aceptar, comprender y sobre todo, mucho que dejar ir, ????. Espera, ¿será esa la mentalidad correcta? Probablemente no, y es lo que quiero poner a prueba con este blog, quiero quitarme una venda de los ojos y aprovechar mi edad al máximo. 

Lo genial de la vida y de los juguetes para niños es que todo tiene una restricción de edad mínima para poder jugar, pero nadie te da una edad máxima para poder jugar, y si te la dan, que no te importe, tu métete a los carritos chocones de la feria de todos modos, a esta edad eliges a cualquier niño de la fila, dices que es tu hijo y te subes con él. Ser adulto tiene sus ventajas, y es gracioso porque es algo que nosotros apreciábamos mucho cuando éramos chicos pero una vez que estamos aquí, en esta edad, decimos, "no está tan cool".

Cuántas veces no hemos pensado que nuestro yo de la infancia debió disfrutar más de su niñez y dejar de pensar en ser adulto, yo muchas, casi todo el tiempo me lo repito. Ahora te invito, y me incluyo, a voltear los papeles y pensar en todas esas cosas que podemos realizar ahorita y que no podíamos ni pensarlo cuando éramos niños. 

Ahorita quisiera volver en el tiempo para darle un pequeño zape a mi yo del pasado y decirle, "ja! puedo darte un zape porque soy una adulta 'funcional', con detalles, 'independiente', dependo de mi tarjeta de crédito, y 'responsable', de un gato y dos plantas; pero esto que acabo de hacer yo, con tal autonomía, derecho, y poder, lo he conseguido a base de esfuerzo y aguantar los zapes de otros adultos por años."

Entonces, los invito coordial y ultimadamente, si viven un caso parecido al mio, en el que siente que su bolsa de pan está por expirar, a que vean el mundo con otros ojos, y se burlen de su yo pequeño que aún necesita brackets y permiso para salir, para que puedan disfrutar de la edad que representan y viven hoy en día. Porque seamos honestos, la vida ya es suficientemente complicada, la gastritis suficientemente dolorosa y la música del antro suficientemente molesta, como para pasar el resto de nuestros 30s pensando que somos un pan a punto de caducar, no lo somos. 


- Atte. Una millennial de casi 30

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La gema que te llevaste.

Tu catadora de café