La gema que te llevaste.
Justo fue en un viernes 18 como hoy, aunque no llovía, de hecho hacía el clima perfecto. Recuerdo el vestido que usé, recuerdo que ya eran más de las 8 y aún no llegabas. Recuerdo que por un momento pensé que no sucedería. Recuerdo tantas cosas, y probablemente otras las imaginé, pero el sentimiento que me generó aquella espera, fue de los momentos más bonitos de mi vida. Si bien, esa sensación nunca volverá, la atesoro y la cuido de todo lo malo que hoy vive en mi mente.
Me cuesta aceptar que todo cambia, me cuesta aceptar que todo tiene un inicio y un final. Me cuesta más entender mi aferro, a una historia de amor mal contada.
Quisiera olvidarte, pero cada día que pasa, confirmo que ya eres parte de mi historia. Te escucho cuando hablo, te oigo cuando reclamo, te veo cuando me observo y te siento cuando me toco. Me volví un reflejo de todo lo bueno y lo malo que me enseñaste. Hay un sin fin de cosas que me dejaste, pero lo que más me duele, lo que más extraño, y lo que más necesito ahora, es a la gema que te llevaste.
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